Nació en Puno, creció en Tacna, se enferma en Lima. Cumple años en los albores de los años nuevos, donde agrega nuevos elementos a considerar de su gigantesca lista de por hacer. Fue a dos clases de salsa de salón, a seis de contador de cuentos, dos de creación literaria, cinco de escritura de cuentos, terminó periodismo y amenaza con la licenciatura. No tiene mascotas pero en su cuarto residen un par de medias que hace tiempo han debido cobrar vida. En octubre tachara el punto más alto de su lista de por hacer: irá al concierto de Andrés Calamaro, solo para demostrar que en octubres todavía sucende milagros.